Historias de un directivo desequilibrado

0 notas

El electricista

Sois muchos los que me preguntáis como quedó el tema con la empresa y qué es lo que hago desde entonces. 

Pues bien, el día siguiente de mi intento de despido regresé a la oficina, había quedado con mi jefe a las 11 de la mañana para que me presentaran de nuevo la carta de despido y el cheque con la indemnización, ya que habían realizado los cálculos erróneamente (por supuesto, era yo la perjudicada). 

Los días previos había estado asesorándome. La situación económica de las empresas españolas es complicada así que incluso me llegaron a recomendar que si la empresa tenía dinero como para pagar 20 días lo cogiera sin pensar y me olvidara del asunto. 

Yo no podía. La situación económica de esta empresa en concreto y en esos momentos no era crítica ni mucho menos. Las cuentas son públicas y a poco que sepas leer un balance te das cuenta de que los datos facilitados por la empresa en la carta de despido eran vagos e imprecisos. Me habían usado como cabeza de turco. 

Quise hablar a solas con mi jefe y le propuse un acuerdo. Quedo en llamarme a los 2 días. No lo hizo. 

Contraté un buen bufete de abogados: si ellos jugaban fuerte yo debía estar a la altura en la partida. Finalmente llegamos a un acuerdo sin llegar a juicio. Por supuesto mi exjefe, haciendo honor a su cobardía, no se presentó y dio poderes a otra persona para que representara a la compañía. La empresa salió perdiendo, ya que la compensación que tuvieron que desembolsar fue superior a mi primera propuesta además de incurrir en gastos de abogados. 

Como se suele decir “más vale un mal acuerdo que un buen juicio”.

Las empresas no deberían subestimar a sus empleados. ¿O es que acaso cuando los contratan no lo hacen respondiendo a ciertos criterios como profesionalidad, iniciativa, diligencia, responsabilidad, versatilidad, eficiencia…?  

Por fin pude pasar página y decidí hacerlo con un viaje que deseaba hacer desde hacía años.

En la empresa quedaron grandes amistades que de vez en cuando me cuentan alguna batallita de bombero torero de mi exjefe y que ahora me hacen reír hasta saltar las lágrimas. 

Hace unas semanas pusieron unos carteles luminosos en la fachada del edificio que ahora ocupan. La idea era programar su encendido de 8 de la tarde a 12 de la noche. Alguien pasó por allí y les dijo que no estaban encendidas. Aparentemente no funcionaba o el mando, o el temporizador. Mi exjefe quiso arreglarlo haciendo gala de su título en ingeniería electrónica  y trajo de casa algunas herramientas. Mientras toqueteaba el mando hacía subir y bajar a un empleado para que le dijese si se encendían o no, sin éxito. Finalmente tuvieron que llamar al electricista. 

El electricista: “Este es el mando del aire acondicionado”

Habían estado poniendo el aire acondicionado durante semanas. No sé si lo que más le dolió fue equivocarse de mando o tener que pagar la factura de la luz con lo agarrado que es.

0 notas

Anónimo preguntó: Hola, la verdad es que me ha encantado encontrar alguien que haya tenido experiencias parecidas a las mías, yo también he sido la prefesida/explotada que se ha perdido los mejores años de sus peques, por un indecente que una vez conseguida la financiación te desecha por un posible enchufe. Al mismo tiempo estoy muy cabreada, ya que había pensado escribir sobre el psicópata de mi jefe...¿hacemos un club de petardos y los incluimos? ¿ahora que haces?

Jajaja, creo que somos much@s en la misma situación y a tod@s se nos ocurrió la idea de escribir sobre nuestros jefes. 

Ahora estoy buscando curro, aunque la cosa está difícil, así que aprovecho para seguir formándome.

Te deseo suerte. Un abrazo

0 notas

Anónimo preguntó: Me parece genial tu blog, me lo he leído completamente y me ha gustado. Un cordial saludo y a partir de ahora te sigo (Vía rss que es más cómodo)

Gracias. Has hecho que me sonroje.. Jajaja. Saludos

0 notas

Anónimo preguntó: Me ha encantado tu blog que descubrí vía twitter (gracias por seguirme). Me lo he leído de cabo a rabo, a veces con lágrimas en los ojos.. Me he identificado tanto... no sólo por el despido, el jefe... sino también por tus gustos, lecturas, referencias...y perrito! Perrito que en mi caso fue lo único que trajo bueno mi paro y quien de verdad disfruta de mi actual-gran tiempo libre...

Gracias por tus amables palabras. Te envío un abrazo

0 notas

EXPERIENCIAS DE GIMNASIO

Hace unos días leía un artículo en el blog de Paula Pons Viviendo del Cuento sobre la impresión que le causó “la flora y la fauna noctívaga” al salir de copas después de meses sin hacerlo. 

Debe ser algo parecido a la sensación que viví yo recientemente en el gimnasio. Y es que resulta que las que habitualmente trabajamos desde buena mañana hasta bien entrada la tarde vamos al gimnasio a la misma hora, a partir de las 19.00h, o como algunas otras locas (entre las que me incluyo), a la piscina a las 7.00h antes de entrar a trabajar. Esto hace que los vestuarios estén a rebosar de tacones, teléfonos móviles y blackberrys echando humo, bolsos, bolsas, maletines… 

Esta semana, decidí crear una rutina en mi nueva vida de desempleada: ir al gimnasio por la mañana. 

El primer día no quise machacarme mucho: piscina y sauna. Cuando llegué el vestuario estaba en calma y pensé “Esto sí que es vida”. Nada hacía sospechar lo que me encontraría una hora más tarde. Al entrar en la piscina la primera impresión no fue muy agradable. No era aquello de primera hora de la mañana, la relajación de oír tus brazos contra el agua y el susurro de tu propia respiración;  se escuchaba… ¿música de discoteca? En una pequeña piscina contigua había un grupo de señoras practicando aquagym. 

Lo peor fue el regreso al vestuario. Una treintena de señoras cuya edad media debía rondar los 70 hablaban a voz en grito sobre sus nietos, trucos para quitar manchas, recetas y viajes del Imserso. Las bolsas habían sido sustituidas por maletas de ruedas, los maletines por carros de la compra y las blackberry por agendas minúsculas de bolso donde se apuntaban los remedios caseros que se aconsejaban unas a otras. 

“No importa”, me dije a mi misma, revisaré los horarios e intentaré venir a una hora no coincidente. Imposible, hay clase cada 45 minutos. 

Al día siguiente me propuse regresar. Esta vez correría un poco en la cinta y luego entraría en una clase 30 minutos cuyo nombre me atrajo al instante: Gap (gluteos, abdominales y piernas). 

Cuando entré en la sala de cardio creí estar por instante en Cibeles. El ambiente era ciertamente diferente a la tarde y al vestuario de la piscina. Mujeres de entre 35 y 50 años ataviadas con ropa deportiva ajustada que resaltaba sus pechos de quirófano, maquillaje waterproof y melena rubia de peluquería. 

De nuevo el vestuario era muy diferente. Reinaban la tranquilidad y las cremas de todos los tamaños, marcas y colores. Y pensé: “Esto sí que es vida”.

Sin embargo, no para mí. El significado del acrónimo Gap debería sustituirse por “Garantizamos agujetas permanentes”.

Aunque no pienso tirar la toalla y en cuanto me recupere espero volver, me es mucho más gratificante dar largos paseos con mi perro por la orilla del mar en lugar de exhibirme por una sala llena de implantes o intercambiar recetas en un vestuario. Y esto para mí “Sí que es vida”.

0 notas

Referencias

Ayer, justo en ese momento perfecto con el sonido de la televisión de fondo, tumbada en el sofá y apunto de entrar en una placentera siesta (son los privilegios de estar desempleada), sonó mi teléfono móvil: era un número privado. Rápidamente tuve que despejarme y contestar. Al otro lado del teléfono una chica se presentó como una headhunter. 

La headhunter: Hola, me han dado muy buenas referencias sobre ti y quisiera conocerte un poco más y que me contaras tu trayectoria profesional por si pudiéramos incluirte en algún proceso de selección en el que pudieras encajar, ¿tienes un momento?

Yo: Sí, claro…

El transcurso de la conversación se desarrolló entorno de mi currículum, mi experiencia, mis habilidades, si había tenido gente a mi cargo, si tenía experiencia en redes sociales… y finalizó dándome las gracias por haberle dedicado unos minutos (de mi siesta). No logré sonsacarle quién era ese ángel de la guarda que le había dado referencias, pues según explicó quería permanecer en el anonimato. Desde aquí, mi propio anonimato, te doy las gracias. 

Luego pensé que no me había llamado por ningún proceso en concreto y me pregunté cómo reaccionaré cuando el proceso tenga nombre y apellidos (cargo y empresa). Y es que estaría bien que nosotros, los empleados de a pie, también pudiéramos pedir referencias de nuestros futuros jefes y así poder elegir (aunque nunca es el caso y menos en estos tiempos que corren) si deseamos o no trabajar para ese directivo.

0 notas

Mis primeras gestiones como desempleada

El otro día fui a la oficina de empleo. Quería gestionar mi alta como demandante de empleo y solicitar la prestación por desempleo.

Fui sin prisas, hacia las 11 de la mañana. Había dado por supuesto que estaría allí sentada esperando un buen rato. De hecho, de camino, pensé “¡Vaya no he comprado el periódico! No importa, cogeré turno y buscaré un quiosco”.

La oficina estaba a tope: mucha gente joven, futuras mamás (muchas futuras mamás), mamás con carritos de bebé, personas mayores discutiendo con la máquina que expide los numeritos…

Mi sorpresa fue inmediata: sólo había una persona delante de mí. Me atendió una chica de unos 40 años, muy amable, parecía bastante resolutiva para ser funcionaria. Me dio de alta como demandante de empleo y actualizó mi experiencia laboral con el fin de no enviarme a realizar una entrevista (parece ser que esto es otro trámite que debes hacer) y amplió mi disponibilidad a nivel estatal. Me indicó cómo inscribirme a través de Internet a cursos y ofertas de empleo. Pensé “Qué maja esta chica! Tengo demasiados prejuicios contra la administración publica”. Creo que incluso me avergoncé de mi misma por pensar que esto iba a ser alto tedioso.

Y es entonces cuando volví a la realidad: me dio un papelito con un número de teléfono y una url a través de la cual pedir “cita previa” para solicitar la prestación por desempleo. 

Yo: Pero yo estoy aquí ahora, ¿no lo puedo gestionar ahora?

La funcionaria: No, primero tienes que pedir cita previa.

Yo: Bueno, pues yo estoy aquí ahora, no me puedes dar cita previa?

La Funcionaria: No puedo, el sistema no me lo permite. Tienes que hacerlo a través de este teléfono o la página web.

Una cosa es que el Gobierno ponga a nuestra disposición muchas herramientas que nos faciliten trámites y nos eviten formar parte de las largas filas de desempleados que vemos en la tele cuando nos informan de las cifras de ocupación (renovar on-line la demandas, la pre-inscripción a cursos, la consulta de ofertas de trabajo…) y otra es que esas herramientas se conviertan en enemigas del sentido común. ¿Si estoy allí por qué debo ir a mi casa para poder conectarme a Internet y pedir cita previa?

0 notas

Añade siempre, camina siempre, avanza siempre

Pues ya está. Todo terminó… o no…

Por fin han conseguido despedirme.

Y mi jefe aún tiene la osadía de decirme: “Te llamaré dentro de 6 meses”.

Por favor, no lo hagas, déjame por fin vivir. Ahora, como decía San Agustín lo importante es caminar, avanzar siempre y no pararse en el camino. 

“Si dices basta, estás perdido. Añade siempre, camina siempre, avanza siempre; no te pares en el camino, no retrocedas, no te desvíes. Se para el que no avanza; retrocede el que vuelve a pensar en el punto de salida, se desvía el que apostata. Es mejor el cojo que anda por el camino que el que corre fuera del camino. Examínate y no te contentes con lo que eres si quieres llegar a lo que no eres. Porque en el instante que te complazcas contigo mismo, te habrás parado» San Agustín.

0 notas

Y sigo pre-despedida…

Esto es muy curioso pues sigo en situación de pre-despido.

Esta mañana cuando he llegado todo transcurría más o menos con normalidad. Entonces ha llegado la abogada y se ha reunido con mi jefe. Es entonces cuando ha confesado su torpeza: yo había encontrado fotocopia de los cheques que debían entregarnos a Moni y a mí en concepto de indemnización.

Leer más …

0 notas

PRE-DESPIDO

Esta tarde cuando he llegado a la oficina me he apresurado a fotocopiar las órdenes de compra de los clientes con el fin de quedarme una copia. Tenía la sensación de que algo estaba ocurriendo.  

 Cuando estaba empleándome a fondo en mi tarea he visto a mi compañera Laura con cara tristona, algo pasaba. Me ha acercado y con un suave abrazo le he preguntado:

Yo: ¿Te pasa algo?

Laura: Mira

Entonces me hace entrega de un papel donde habían fotocopiados dos cheques. Uno a mi nombre y otro a nombre de Moni, que lleva en la empresa más de 15 años. Las cantidades eran irrisorias.

El jefe esta tarde no iba a estar. Le quitan una peca en el culo. No es broma!

Mis compañeras han empezado a ponerse nerviosas. “¿Entonces lo dejamos donde estaba? ¿Le decimos que lo has encontrado tú? ¿Qué hacemos?

He cogido el papel le he puesto un postit que versaba “Me he encontrado esto en la fotocopiadora. ¿Me lo explicas?”, y lo he dejado encima de la mesa del jefe para que lo viera a primera hora.

Leer más …

0 notas

Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda.

Martin Luther King

0 notas

EL GRAN EVENTO

Hoy teníamos reunión con la agencia de comunicación para que nos presentara varias propuestas de espacios para celebrar un gran evento de la empresa.

Al poco tiempo de entrar a trabajar en esta empresa se me encomendó una tarea similar junto a otra compañera que hace varios años que ya no trabaja con nosotros. En esa ocasión no contábamos con el apoyo de una empresa externa lo cual resultó ser bastante estresante.

Apenas una semana antes del gran evento, yendo de aquí para allá ultimando detalles sufrí un accidente de tráfico. Andaba distraída y me salté un stop con la mala suerte de que me embistió otro vehículo. Afortunadamente y aunque los coches quedaron destrozados no hubo que lamentar mayores daños. Sufrí un esguince cervical con la recomendación médica de reposo absoluto. No hice caso. No podía permitírmelo. La empresa me necesitaba al 100% (eso dijo mi jefe) y yo abnegada a mi trabajo reposé tan solo el fin de semana.

El evento fue un éxito. Yo sufro desde entonces unos dolores horribles que  me impiden en ocasiones realizar tareas tan básicas como tender la ropa.

Esta vez contamos con el apoyo de una agencia. El proyecto se me encomendó hace unos meses sin embargo tenía dudas si debía o estar en la reunión, dado que hace semanas que mi jefe no me dirige la palabra, era bastante violento.

Leer más …

1 nota

Cuando el trabajo es un placer la vida es bella. Pero cuando nos es impuesto la vida es una esclavitud.
Máximo Gorki (1868-1936) Escritor ruso.

0 notas

OPTIMIZANDO RECURSOS

Hoy he recibido una grata sorpresa que como diría el SM el Rey “me llena de orgullo y satisfacción”. Jaime Pereira ha incluido una reseña de mi blog en el suyo jaimepeira.es (muy recomendable por otra parte). Así pues he decidido hacer una pequeña pausa y leer su último post cuyo titular me ha hecho reflexionar: ¿Los humanos somos recursos?

Leer más …

0 notas

TRASLADO

La empresa va a cambiar la ubicación de su sede. Mi jefe está mirando varios locales comerciales donde ubicarnos, preferiblemente un sitio céntrico y de paso.

Esta tarde mi jefe ha llegado a la oficina y se ha metido directamente a nuestro despacho.

Actualmente comparto el despacho con otras dos compañeras, andamos hacinadas en unos pequeños metros cuadrados llenos de cajas y otros enseres. En cierta ocasión vino a visitar a una de mis compañeras una amiga y cuando le enseñó el despacho dijo con asombro: “¡Creí que era el almacén!”

Volviendo al tema. Entra, se reclina sobre una mesa y dice sonriendo: “Tenéis un jefe que es un pardillo!”

Leer más …

Enter your email address:

Delivered by FeedBurner